* EL PODER DE CRISTO CUAN DIOS QUE TRANSFORMA. Angélica Rojas

Cristo es Dios, con potestad superior para transformar al Hombre.

Sabemos que el Hombre por sí sólo no podrá jamás transformarse a si mismo. Por ello, el Reino de Dios nos coloca la opción de Bautizarnos, Nacer de Nuevo y entrar en este camino de Consagración que es un Camino de Santidad.

Este camino requiere perseverancia y obediencia, pero fundamentalmente disposición interior para dejar ser transformados por Cristo. Así, todo irá gradualmente cambiando en el Ser, como por ejemplo la renuncia que se hace al libre albedrío carnal para optar por el libre albedrío del Espíritu (Gobierno del Espíritu), donde el espíritu libera la carne y la transforma.

¿Cómo aprendemos a vivir a Cristo cuan Dios que transforma?

Testimonio:

He seguido este camino que Cristo Dios me señala para alcanzar la Voluntad del Padre.

Con gran Fe en Dios logré aferrarme a Cristo en tiempos cuando mi quehacer era sólo del mundo. Mi conciencia permitió escuchar el llamado a la Consagración. Me entregué a Cristo por Bautismo. Nací de Nuevo por Agua y por Fuego. El Bautismo es una Gracia, Dádiva de Dios. Me redimí de los errores del pasado y se abrió un camino diferente de vida en el Espíritu. Este camino me entregó principios fundamentales para reorientar mis pasos y logré hacerlo pues tomé conciencia que el verdadero objetivo de vida es elevar el Espíritu hacia Dios.

Porque JesúsCristo es manifiesto, me Vive, me da medios para comunicarme con El, principalmente la oración, la meditación, la contemplación, el discernimiento espiritual. Coherente con ello yo hoy actúo en Obediencia a Él. He dejado la ciudad, vivo en un medio rural al norte de la capital. Aquí hay rudo trabajo físico, silencio, belleza natural de los días y las noches, las montañas. No tengo agobio por la moda, lujos, competencia, dinero, apariencias. Todo me es lejano, es orgullo, es falsedad. Avanzo en esta consagración, con el misterio de los Sacramentos que me transforman, ejerzo mayordomía espiritual sobre asuntos en que antes consumían mi vida: hijos, profesión, empresas, etc.

Esto significó cambiar mi sentido de Pertenencia. Antes del Bautismo y la Consagración pertenecía al “orden del mundo” y sus cánones. Desde el Bautismo por Espíritu Santo pertenezco al Orden que Cristo impone; un Orden Espiritual y trascendente. Un Orden que me permitirá llegar a hacer la Voluntad del Padre Creador.

Hermana  Angélica Rojas
Consagrada Bajo Sacramento
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